A continuación les presentamos las 10 pinceladas que Bernabé Tierno nos ofrece para relacionarnos con nuestro hijo adolescente:

 

DECÁLOGO PARA EDUCAR A UN ADOLESCENTE”

(Por Bernabé Tierno Jiménez)

  1. No caigas en el grave error de adoptar sus mismas actitudes desafiantes, intransigentes, inmaduras, volubles, provocadoras. No entres en ese terreno, sitúate en un nivel superior, pero de sencillez, autocontrol y firmeza.

  2. Háblale de vez en cuando de tus años adolescentes, de cómo te costaba obedecer, de lo que pensabas de los castigos, de los padres y profesores ideales que te hubiera gustado tener.

  3. Todo adolescente necesita numerosos ejemplos de madurez y humildad. Enséñale con actitudes de calma y autocontrol, escúchale para que aprenda a escuchar con respeto y explícale cómo discutir con razones, sin menospreciar ni descalificar.

  4. Dado que la empatía es esencial para la construcción de la bondad, del buen entendimiento y del respeto, ponte en su lugar y que no te duelan prendas por alabar y valorar con entusiasmo su conducta, sus cualidades o su forma de ser. Antes de corregirle, dile algo positivo, algo que le obligue a escucharte.

  5. El adolescente no admite al educador pluscuamperfecto, sino al sincero, humano y humilde. Si admites tus propios fallos y que sigues esforzándote por mejorar tu conducta, no dudará en imitarte y sentirá cerca de sí la fuerza de tu humildad y humanidad.

  6. Recuerda siempre que todo adolescente es básicamente susceptible, inmaduro, suspicaz, con gran sentido del ridículo y muy dependiente del concepto que de él tenga amigos. No le corrijas en público, no le delates ni le critiques. Lo mejor es hacer reconvenciones serenas en privado.

  7. Déjale claro a tu hijo adolescente que le quieres, que te importa su felicidad presente y futura y que precisamente por eso le ayudas a ser dueño de sí mismo, a que aprenda a tener autodisciplina y voluntad, que son la base de la eficacia y de la verdadera autoestima. Peor nada de esto es gratis, hay que pagar un precio: hacer muchas cosas que no nos apetecen, pero son imprescindibles para la formación integral y humana.

  8. Desde los más tiernos años se empieza a forjar el carácter y los hábitos positivos, no esperes a la adolescencia: hacer amigos, ordenar sus cosas y responsabilizarse de ciertas actividades del hogar, aprender a utilizar los ratos de ocio y diversión, ver la televisión de forma crítica y selectiva…son aprendizajes del día a día y no consecuencia de la edad.

  9. Habla con tus hijos de todos los temas, pero sin pontificar, escúchales y hazte escuchar también con temas como el alcoholismo, la falta de alternativas al pasotismo, las litronas y los desmanes de los fines de semana, la hora de vuelta a casa, los amigos-problema… Buscar juntos soluciones alternativas.

  10. Espera siempre lo mejor de tu hijo adolescente, ésta es una etapa crítica y de tránsito, y de tu ayuda inteligente y cercana, respetuosa y comprensiva, con exquisito tacto, pero con firmeza en lo fundamental, va a depender que dentro de unos pocos años se convierta en una persona madura, fuerte, con dominio de sí, cariñosa, respetuosa y esforzada. No apartes jamás de tu mente esa imagen positiva del adolescente bien formado en que se convertirá tu hijo/a.